Sí, yo también quise ser la novia perfecta el día de mi boda, ¡lo reconozco! ¿Quieres saber si lo conseguí? ¿Y tú? ¿Lo vas a ser o llegaste a serlo? Vamos a averiguarlo: 😉

¿Serás la novia perfecta el día de tu boda?

En una boda confluyen muchas ilusiones, un montón de detalles, muchas personas que hace tiempo que no ves y que vas a reunir en torno al día más feliz de tu vida.

Por eso es normal que quieras estar perfecta en cada situación, que tus invitados tengan la mejor percepción de ti posible. Que seas LA novia.

Muchas chicas se llegan a agobiar por tener todo controlado, que la ceremonia sea emotiva, que la música que suene sea la indicada, que las flores sean las escogidas, que el catering dé la talla… Pero siento decirte que por mucho que lo intentes, ya sea contratando a los mejores profesionales, invirtiendo grandes cantidades de dinero… Los imprevistos siempre van a aparecer. Por mucho que queramos, son inevitables.

Seguramente estarás pensando… Vale, acepto que haya imprevistos, pero quiero estar perfecta ante ellos para responder adecuadamente y que mis invitados piensen “¡esta novia está en todo!”. Pues tampoco. No eres una súper heroína, ¡eres una novia! Y las novias están en sus bodas para disfrutar. Si quieres estar tranquila en cuanto a los imprevistos, puedes solicitar ayuda a un/a wedding planner o a algún amigo/a y delegar. Sí, delegar, una palabra muy bonita pero difícil de aplicar, ¿verdad?

novia perfecta sin zapatos

¿Cómo consigo ser una novia ideal en cada momento?

Mientras te vistes, llegas a la ceremonia, dices “Sí, quiero”, sales a bailar… En todos esos momentos querrás estar ideal, ser una novia modélica. Como parece que se les exige a las novias de familia real. Que sigan el protocolo, que no haya estridencias, que todo salga como la seda…

He ido a bastantes bodas y… ¿sabes qué? Las bodas en las que las novias intentan estar perfectas son las más aburridas. Porque si conoces a la novia y sabes que en esos momentos ella no actuaría de esa manera, es que está forzada. Que no es ella misma. Y eso es una pena, ¿verdad que sí?

Las bodas llenas de personalidad son las más bonitas y divertidas. En donde los novios se dejan llevar y se les ve disfrutar. Es su gran día, por lo que merecen dejar a un lado el “postureo” y mostrar a sus invitados quiénes son, sin máscaras.

novia volando

¿Logré ser «la novia perfecta»?

Yo estaba muy preocupada por cómo iba a actuar en mi boda. Soy bastante tímida, aunque hay quien me dice que no lo parezco. Pero la realidad es que ser el centro de atención no es mi fuerte y pensar en “el qué dirán” me ponía de los nervios. Llegó mi gran día y tanto la llegada al altar como la ceremonia fueron totalmente diferentes a como me lo había imaginado. Todo transcurrió de forma natural, espontánea. ¡Y me lo pasé genial! En ese momento me di cuenta de que me podía relajar y empecé realmente a disfrutar.

Por eso pienso que ojalá me hubieran dicho esto antes. Que no tenía que ser «la novia perfecta» durante la boda, sino ser YO misma. Sin postureos y sin agobios. Porque todos nuestros invitados nos dijeron lo mismo: nos lo hemos pasado tan bien porque ha sido una boda “muy vuestra”. 

Ahora te toca a ti. ¿Te casas y temes no estar perfecta? ¡Ya no hay miedo que valga! Y si ya te has casado, ¿conseguiste ser tú misma y disfrutar? 🙂

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